El
Salmo 133 expresa la alegría del pueblo de Dios de encontrarse para celebrar
culto al Señor. Este es uno de los quince salmos conocidos como «Cánticos de
los peregrinos» (Salmo 120 al 134). Muchos historiadores y comentaristas
señalan que es probable que se usaran para cantar y recitar al viajar los
israelitas hacia el templo en Jerusalén en ocasión de las grandes fiestas
anuales como la Pascua, Pentecostés y Tabernáculos. Leamos el Salmo 133:
¡Cuán bueno y
cuán agradable es
que los
hermanos convivan en armonía!
Es como el
buen aceite que, desde la cabeza,
va
descendiendo por la barba,
por la barba
de Aarón,
hasta el borde
de sus vestiduras.
Es como el rocío
de Hermón
que va
descendiendo sobre los montes de Sión.
Donde se da
esta armonía,
el SEÑOR
concede bendición y vida eterna.
Lo que quiero destacar
en este momento es la figura del aceite de la unción que representa la armonía
de los hermanos en una convivencia feliz. Es una de las representaciones más
hermosas del efecto de la unción de Dios sobre la vida de los suyos.
