Bienvenidos a Hijos Obedientes

“Como hijos obedientes, no vivan conforme a los deseos que tenían antes de conocer a Dios. Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo; pues la Escritura dice: "Sean ustedes santos, porque yo soy santo".

1 Pedro 1:14-16.-


viernes, 27 de mayo de 2011

Dios te ve.

Por Pablo Bernabé González
 
¿Acaso tienes tú ojos de carne,
o ves como el hombre ve?
Job 10:4.-

Dios te ve, pero no te ve como los hombres ven. Dios no hará la vista gorda a quienes practican el mal ni mirará de soslayo cuando un hombre justo es perseguido, oprimido y burlado a sus espaldas. Ciertamente quienes practican tales cosas podrán pensar y jactarse en ellas, pero en su necedad no verán que su maldad ha sido descubierta, pues ante los mismos ojos de Dios han osado hacer sus abominaciones.
A menudo habrá quienes justifiquen o defiendan tales comportamientos, pero Dios no ve como ellos. Mientras su mirada es de aprobación, el Juez de toda la tierra ya les ha condenado, pues les ha visto.

En todo lugar están los ojos del SEÑOR,
observando a los malos y a los buenos.
Proverbios 15:3.-

No hay sabiduría en decir que Dios observa a los hombres, hay sabiduría en conocer que Dios observa a los malos y a los buenos. Dios conoce a unos y a otros, por lo que el justo hallará la sabiduría como Salomón y su corazón permanecerá confiado en Dios al cuando le sea revelado que Dios no se fatiga ni se cansa, no se duerme ni adormecerá, sino que en todo lugar y a toda hora está velando por sus hijos.

Dios ama tanto a sus hijos que sus ojos recorren permanente y diligentemente la tierra, y se posan en el corazón de los hombres.

Tal vez te preguntas si es este el gran misterio, cuál es entonces la sabiduría que halló Salomón. Sabemos que Salomón conocía que Dios mira el corazón, pues su padre David había sido ungido por rey no por como los hombres lo vieron, ni siquiera el profeta Samuel, sino por cómo Dios conocía el corazón de David. Sin embargo, Salomón halla en esto sabiduría y lo declara entre sus proverbios.

jueves, 26 de mayo de 2011

Si haces bien, ¿No serás aceptado?

Por Pablo Bernabé Goonzález.-

Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.
Génesis 4:7

Las palabras de Dios a Caín aún hoy resuenan para la humanidad con la fuerza de mil huracanes. El hombre siempre tendrá dos caminos, el del bien y el del mal. Sin embargo, el hombre sólo hallará la aceptación de Dios por el camino del bien.
El pecado debe ser dominado, porque esta acechando, codiciando, buscando pasar una puerta. La Escritura nos dice que el pecado y que Dios mismo están a la puerta del corazón.

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.
Apocalipsis 3:20

Dios mismo está llamando a la puerta del corazón del ser humano, y declara que Él está deseando entrar, pero cada ser humano decide a que y a quien abre su corazón.

Darío Silva Silva ha dicho que “El corazón es el cuarto inviolable donde el hombre guarda a puerta cerrada lo que él es realmente, no lo que parece ser, no lo que los demás juzgan que es, ni lo que se esfuerza por mostrar que es sin serlo; sino él mismo, su persona, su código secreto, su yo soy yo, su propio ser, lo que nadie más es ni puede ser. Lo incopiable, lo irrepetible, lo original y único. Lo absoluto diferente. Lo inclonable. Tu yo, mi tú, el de él”.

Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.
Gálatas 6:8-10.-

No hay razón a la luz de las Escrituras para que el cristiano se canse o deje de hacer el bien. Donde sea que te encuentres, sea quien sea el que tienes en frente, sea amigo o enemigo, de clase social alta o baja, haz el bien y no te canses. Acaso estas palabras de ahora en más solo arrojen un rayo de luz a la conciencia sobre la tremenda responsabilidad que tiene el ser humano ante los ojos de Dios de hacer el bien. ¿O erraremos por ignorar también nosotros las Escrituras?

viernes, 20 de mayo de 2011

No Culpes a DIos!!!

Por Pablo Bernabé González.-

Y oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto. Y el SEÑOR Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras? Y el hombre respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí.
Génesis 3:8-13.-

Quisiera enfatizar un aspecto sobre la base de este pasaje de las Escrituras, el cual tiene que ver con la irreverencia en la que solemos caer los hombreas a veces al dirigirnos al Creador. Me refiero a que a menudo todas estas irreverencias para con Dios surgen cuando las cosas no nos salen como queremos, haciendo de Dios nada más que el objeto de nuestro despecho.

Y oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto. Hay personas que no saben cómo dirigirse a Dios, pues por sus decisiones y actos han ido apartándose día a día del Dios bondadoso y amoroso, alejándose de ese huerto fresco donde Dios se paseaba con ellos cada día. Que desesperante ha de ser la condición de quienes habiendo probado las misericordias y el amor de Dios, habiendo disfrutado de un paseo con Él en huerto al fresco del día, su condición presente es estar entre los árboles y escondidos de Su Presencia!!!

Y el SEÑOR Dios llamó al hombre. Si estas entre los árboles, jugando a las escondidas con Dios, siéntete descubierto. Dios te llama. Dios te llama de nuevo al huerto, a ese lugar de comunión diaria con Él, a cambiar tus actos, tus decisiones, tus patrones de conducta, tu escala de valores… Dios te llama a desandar ese camino que te ha distanciado de Él. Oh, si fuéramos sensibles a su voz e inclináramos nuestro ser humildemente ante la bondad del Creador, si nos expusiéramos a su amor diariamente… que benditos fueran todos los hombres!!!

jueves, 19 de mayo de 2011

Dios te hará reir...


Por Pablo Bernabé González

Abraham tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. Y dijo Sara: Dios me ha hecho reír; cualquiera que lo oiga se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? Pues bien, le he dado a luz un hijo en su vejez.
Génesis 21:5-7.-

Dios tiene el poder para romper las maldiciones. Dios quiere romper la esterilidad en nuestras vidas, que demos fruto en cada área de nuestra vida. Dios quiere bendecirnos, y debemos abrirnos conscientemente a los cambios y a lo nuevo y fresco de Dios.

Abraham tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac.
El número 100 en la Biblia tiene varios significados. En este pasaje bíblico, su significado es positivo, pues refiere al “hombre en comunicación con Dios”.

El número 100 tiene tres dígitos. ¿Qué significado tiene en la escritura?
El “1” representa a Dios.
El “00” representa la Doble Porción del Poder de Dios.

Abraham no es un anciano de 100 años, Abraham es un hombre que por estar en comunión con Dios ha entrado ya en el cumplimiento de las promesas de Dios a su vida por la Doble Porción de Su Poder operando activamente en él y a su favor.

Esta doble Porción del Poder de Dios obró en Abraham y en Sara rompiendo la esterilidad y la tristeza, pues Dios les bendijo con Isaac, cuyo significado es Risa, Alegría.

Y Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio a luz Sara.
Génesis 21:3.-

miércoles, 18 de mayo de 2011

No te Canses!!!


Por Pablo Bernabé González

¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído?
El Dios eterno, el SEÑOR,
el creador de los confines de la tierra
no se fatiga ni se cansa.
Su entendimiento es inescrutable.
Isaías 40:28.-

Estamos llegando a mitad de año. Estamos ya a mitad de camino de lo que Dios ha establecido para nosotros para coronar este año. No te canses, no te fatigues, no te quedes a mitad de camino. Las pruebas, las dificultades pueden llegar a ser parte del camino, pero no pueden detenerte. No deben detenerte.

No mires lo que has logrado hasta ahora, no te conformes. No digas que es suficiente, no te limites ni limites a Dios. ¿A caso has hecho tú más que Dios? ¿Tus obras sobrepasan al Creador de los confines de la tierra? Ciertamente que no, y tampoco podrías. 

El creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Si Dios nos es ejemplo en todo, no debemos abandonar su obra ni su propósito para con nosotros cada día.

Dijo Jesús:
Yo te glorifiqué en la tierra,
habiendo terminado la obra
que me diste que hiciera.
Juan 17:4.-

Jesús mismo clama al Padre y le glorifica. ¿De qué manera? Terminando la obra que Dios le dio para que hiciera. Donde estás, termina SU obra. No tenemos derecho a abandonar esta obra ni al empezar, ni a la mitad, y mucho menos cuando estamos por terminar. Por la sencilla razón de que no es NUESTRA obra, sino SU obra en nosotros. Somos barro en las manos del alfarero. Así que no te canses.

martes, 17 de mayo de 2011

Consolad a mi Pueblo...

Por Pablo Bernabé González

Consolad, consolad a mi pueblo dice vuestro Dios.
Hablad al corazón de Jerusalén
y decidle a voces que su lucha ha terminado,
que su iniquidad ha sido quitada,
que ha recibido de la mano del SEÑOR
el doble por todos sus pecados.
Isaías 40:1-2.-

Creo que las dos cosas que más evidencian el Poder transformador de Dios operante en el corazón del hombre son el pecado y la tristeza, pues solo el Poder de Dios puede librar al ser humano de ambos. 

Sin embargo, la diferencia fundamental es que cuando el hombre abraza y alberga el pecado en su corazón busca llenar un vacío con un placer, un gozo que el pecado sólo puede dar por un instante. En cambio, cuando el hombre abraza la tristeza no hace más que albergar el dolor a cambio de nada. Es solo aferrarse a la amargura, a la aflicción y a la depresión, dejándose robar las bendiciones de Dios y viviendo la vida indiferente.

El pecado y la tristeza han sido cargas que todo hombre se ha visto obligado a cargar cuando se ha apartado de Dios y sólo por este hecho.

Ello significa dos cosas:
1.- Primero, que cuando Dios envió a su Hijo al mundo para librarlo del pecado, se manifestó en Amor.
2.- Segundo, que cuando Dios rompe el yugo del pecado, se manifiesta en Gozo.

Gálatas 5:22 dice que el Fruto del Espíritu es Amor y Gozo, primeramente. ¿Cómo, pues, es que hay entonces parte del pueblo de Dios sumido en el pecado y en la tristeza?  ¿Acaso la obra de Dios en Cristo Jesús no fue completa entonces? De ninguna manera. Jesús en la cruz dijo “CONSUMADO ES”. No dijo “Continuará”.

viernes, 13 de mayo de 2011

Amar a Dios con Todas tus fuerzas.


Si fueres flojo en el día de trabajo,
tu fuerza será reducida.
Proverbios 24:10.-

En mis primeros tiempos del colegio universitario, entré una tarde de viernes en el aula donde tendría una clase de historia unos minutos antes que comenzara, y me senté en mi pupitre. Solo había unos pocos alumnos más, además del profesor, el Dr. Kenyon, quien estaba sentado en su escritorio, al frente del aula. Parecía estar absorto en sus pensamientos, mientras tenía la mirada fija en el escritorio. El Dr. Kenyon era uno de mis profesores favoritos. Su talle delgado y su cabello blanco impresionaban. Era un instructor gentil y elocuente, sin rastro alguno de arrogancia. Tenía un rostro amable y una actitud humilde. De repente, se levantó y comenzó a caminar hacia mí por el pasillo. Cuando llegó donde yo estaba, puso un trozo de hoja de cuaderno en mi pupitre. Yo lo recogí y leí estas palabras escritas a mano: «¿Por qué Dios derrocha la energía en nosotros cuando somos jóvenes, y la sabiduría cuando somos viejos?».

Levanté la vista hacia el Dr. Kenyon, y me sorprendió su expresión de súplica y de búsqueda. Me di cuenta sobresaltado de que estaba esperando una respuesta acerca del significado de la vida ... ¡Y tenía la esperanza de que yo se la diera! Más tarde pensé en la forma en que habría podido responder a su pregunta. Habría podido decir: «Tenemos que clamar al Señor para pedirle salvación en nuestra juventud, y dedicarle nuestras fuerzas, de manera que cuando seamos más viejos y más sabios, les podamos enseñar a otros acerca de su amor y su verdad».

Habría debido tener una respuesta. Habría debido estar listo para explicar la esperanza que poseía, tal como dice 1 Pedro 3: 15. Sin embargo, no tuve la respuesta, y no estuve listo. En lugar de darle la respuesta, mascullé un comentario insignificante y fuera de lugar, mientras sentía que se me ruborizaba el rostro de vergüenza. El Dr. Kenyon esperó un tiempo que a mí me pareció de varios minutos, mientras sus ojos me imploraban que le diera una respuesta. Cuando se dio cuenta de que no tenía nada más que decirle, se dio vuelta lentamente y regresó a su escritorio.
Durante la conferencia de aquel día, mi corazón y mi mente funcionaban a toda prisa. Solo podía pensar en la oportunidad que había perdido. Me había honrado y abrumado a un tiempo el que me pidiera una respuesta así. Tomé la decisión de volver después de mis clases aquel día para hablar con él. Sin embargo, al final del día, me enredé en otros asuntos. Cuando por fin regresé al aula, ya se había ido. Sintiendo una súbita urgencia de hablar con él, decidí averiguar dónde vivía para visitarlo en su casa.
Mis intenciones eran buenas, pero otras actividades impidieron que lo hiciera durante el fin de semana. Me dije que no dejaría de hablar con él cuando llegara el lunes. Pero al entrar en el aula, había un grupo de estudiantes frente a su tablero de avisos. Una nota que había en el tablero decía que el Dr. Kenyon no iba a dar aquella clase. Nunca más daría su clase de historia... ¡porque había fallecido!

martes, 10 de mayo de 2011

Salmo 3: Oración Matutina de Confianza en Dios


Por Charles Haddon Spurgeon

Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón.-
Un Salmo de David cuando huía de delante de Absalón su hijo. Podemos recordar la triste historia de la huida de David de su propio palacio, cuando en plena noche cruzó el vado del Cedrón y se escapó con unos pocos fieles servidores, para esconderse durante un tiempo de la furia de su hijo rebelde. Recordemos que David en esto era un tipo del Señor Jesucristo. El también huyó; El también pasó el vado del Cedrón cuando su propio pueblo se rebeló contra El, y con un grupito de seguidores se dirigió al jardín de Getsemaní. El también bebió las aguas del arroyo en su camino, y por tanto levantó su cabeza. Muchos estudiosos, titulan este Salmo «el Himno matutino». ¡Despertemos siempre con la santa confianza en nuestros corazones y un cántico en nuestros labios!

Este Salmo puede ser dividido en cuatro partes de dos versículos cada una:
1.- En los primeros dos versículos tenemos a David presentando una queja a Dios contra sus enemigos;
2.- Luego, declara su confianza en el Señor (v. 3 y 4),
3.- Canta su seguridad en el sueño (v. 5 y 6)
4.- Se siente corroborado para el conflicto futuro (v. 7 y 8). (C. H. S.).


Verso 1.

¡Oh SEÑOR, cómo se han multiplicado mis adversarios!
Muchos se levantan contra mí.

lunes, 9 de mayo de 2011

La Autosuficiencia de Dios

"El Padre tiene vida en sí mismo", dijo nuestro Señor, y es característico de su enseñanza que así, en una breve oración gramatical, presente una verdad tan elevada, que trasciende los niveles más altos que es capaz de alcanzar el pensamiento humano. Dios, dijo Él, es autosuficiente; es lo que es en sí mismo, éste es el significado de esas palabras.

Cuanto Dios sea, y todo lo que Dios es, lo es en sí mismo.

Toda la vida es en Dios y de Dios procede, ya se trate de la forma más simple de vida inconsciente, o de la vida inteligente y altamente autoconsciente de un serafín. Ninguna criatura tiene vida en sí misma; toda vida es un don de Dios.
En sentido contrario, la vida de Dios no es un don recibido de nadie. Si hubiera otro de quien Dios pudiera recibir el don de la vida, o en realidad, cualquier don, ese otro sería el verdadero Dios. Una manera elemental, pero correcta, de pensar en Dios, es como Aquél que lo contiene todo, que da todo cuanto es dado, pero que Él mismo no puede recibir nada que no haya dado primero.

Admitir la existencia de una necesidad en Dios es admitir que el Ser divino está incompleto. "Necesidad" es una palabra de criatura, y no se puede decir con respecto al Creador. Dios tiene una relación voluntaria con todo aquello que Él ha hecho, pero no tiene una relación necesaria con nada fuera de sí mismo. Su interés en sus criaturas surge de su soberana buena voluntad, no de ninguna necesidad que puedan cubrir esas criaturas, ni de ninguna perfección que ellas le puedan aportar a él, que es perfecto en sí mismo.

viernes, 29 de abril de 2011

La Autoexistencia de Dios


“Dios no tiene origen”, decía Novaciano, y es precisamente este concepto de carencia de origen el que distingue a Aquél que es Dios, de todo lo que no sea Dios.
"Origen" es una palabra que sólo se puede aplicar a las cosas creadas. Cuando pensamos en algo que tiene origen, no estamos pensando en Dios. Dios tiene existencia en sí mismo, mientras que todas las cosas creadas se originaron necesariamente en algún lugar, y en algún momento.

Aparte de Dios, no hay ser alguno que haya sido su propia causa. El niño, con su pregunta "¿De dónde vino Dios?", está reconociendo sin quererlo que es una criatura. El concepto de causa, fuente y origen ya está fijado en su mente. Sabe que todo cuanto le rodea vino de algo distinto a sí mismo, y todo lo que hace es extender ese concepto hacia arriba, hacia Dios. El pequeño filósofo está pensando en un verdadero idioma de criatura y, si tenemos en cuenta su falta de información fundamental, está razonando de manera correcta. Se le debe decir que Dios no tiene origen, y lo va a encontrar difícil de captar, puesto que esto introduce una categoría con la que no está familiarizado en absoluto, y contradice la tendencia hacia la búsqueda de los orígenes que se halla tan profundamente implantada en todos los seres inteligentes; una tendencia que los impulsa a buscar cada vez más atrás, hacia unos comienzos aún no descubiertos.

La Santa Trinidad

Meditar en las tres Personas de la Divinidad es caminar con el pensamiento a través del jardín oriental del Edén y pisar suelo santo. Nuestro esfuerzo más sincero por captar el incomprensible misterio de la Trinidad está condenado a permanecer inútil para siempre, y sól0 por la reverencia más profunda se puede salvar de convertirse en una verdadera presunción.
Algunas personas que rechazan todo cuanto son incapaces de explicar han negado que Dios sea una Trinidad. Sujetando al Altísimo a su frío escrutinio hecho a ras de tierra. Llegan a la conclusión de que es imposible que Él pueda ser a la vez Uno y Tres. Se olvidan de que toda la vida de ellos mismos se encuentra envuelta en el misterio. No tienen en cuenta de que cualquier explicación real, hasta del fenómeno más sencillo de la naturaleza, permanece escondida en la oscuridad, y es tan imposible de explicar como el misterio de la Divinidad.
Todo hombre vive por la fe, tanto el incrédulo como el santo; el uno por la fe en las leyes naturales, y el otro por la fe en Dios. Todo hombre acepta constantemente sin comprender, a lo largo de su vida entera. Es posible callar al sabio más ilustre con una sencilla pregunta: "¿Qué?". La respuesta a esa pregunta yace para siempre en el abismo de lo desconocido, más allá de la capacidad de descubrimiento de todo hombre. "Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar", pero el hombre mortal, nunca jamás.
Tomás Carlyle, siguiendo a Platón, describe a un profundo pensador pagano que habría vivido hasta su edad madura en una cueva escondida, para ser sacado de ella de repente a fin de que viese salir el sol. "Cuál no sería su asombro", exclama Carlyle, "su extasiada perplejidad ante el mismo espectáculo que nosotros presenciamos a diario con indiferencia. Con el sentido libre y abierto de un niño, y al mismo tiempo con la madura facultad de un hombre, su corazón entero ardería al contemplarlo ... Esta tierra verde, construida en piedra y llena de flores, los árboles, las montañas, los ríos, los mares con sus muchos rumores y sonidos; ese gran y profundo mar de azul oscuro que flota encima de nuestra cabeza; los vientos que lo barren; la nube negra que se va formando para después lanzar, ahora fuego, ahora granizo y lluvia; ¿qué es esto? Si, ¿qué? ¡En el fondo, no lo sabemos aún; nunca lo podremos saber en absoluto." Cuán distintos somos los que hemos crecido acostumbrados a todo ello; los que hemos llegado a embotarnos con una saciedad de maravillas.

miércoles, 20 de abril de 2011

Salmo 2: El Reino del Ungido del Señor.-

Por Charles Haddon Spurgeon

No vamos a ir descaminados en nuestro sumario de este sublime Salmo si lo llamamos el «Salmo del Mesías Príncipe», porque presenta, como en una visión maravillosa, el tumulto o motín de los pueblos que se levantan contra el Señor ungido, el propósito decidido de Dios de exaltar a su propio Hijo, y el reinado final de este Hijo sobre todos sus enemigos.
Leámoslo con los ojos de la fe, contemplando, como en un espejo, el triunfo final de nuestro Señor Jesucristo sobre todos sus enemigos.
Tenemos en los tres primeros versículos una descripción del odio de la naturaleza humana en contra del Cristo de Dios. No se puede hacer mejor comentario sobre ello que el cántico apostólico de Hechos 4:27-28: «Porque verdaderamente se aliaron en esta ciudad contra tu santo Siervo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu designio habían predestinado que sucediera». (C. H. S.).

Verso 1.

¿Por qué se sublevan las naciones,
y los pueblos traman cosas vanas?

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? El Salmo empieza abruptamente con una interrogación airada; y con razón: no es para menos que asombrarse a la vista de las criaturas en actitud hostil en contra de su Dios, y esto es lo que deja atónito al Salmista. (C. H. S.).
Cosas vanas. En España hay dos columnas monumentales que fueron erigidas en el pasado, en las cuales se halla escrito:
I.- «A Diocleciano Joviano Maximiano Hercúleo César Augusto, por haber extendido el Imperio Romano en el este y en el oeste, y por haber extinguido el nombre de los cristianos, que trajo la ruina a la República».
II.- «A Diocleciano Joviano Maximiano Hercúleo César Augusto, por haber adoptado a Galerio en el este, por haber abolido por todas partes la superstición de Cristo, por haber extendido el culto a los dioses».

«Tenemos aquí un monumento erigido por el paganismo sobre la tumba de su enemigo vencido, pero en esto "el pueblo se imaginaba cosas vanas". Ni en España ni en parte alguna puede señalarse la tumba del cristianismo; "no existe, porque los vivos no tienen tumbas"».

martes, 19 de abril de 2011

Salmo 1: Contraste entre el justo y los impíos.-

Por Charles Haddon Spurgeon

Este Salmo puede ser considerado como el Salmo prefacio, puesto que en él hay una idea del contenido de todo el libro. El deseo del Salmista es enseñarnos el camino a la bienaventuranza y advertirnos de la destrucción segura de los pecadores. Éste es, pues, el asunto del primer Salmo, que puede ser considerado, en ciertos aspectos, como el texto sobre el cual el conjunto de los Salmos forma un sermón divino. (C. H. S.).

El Salmista dice más, y de modo apropiado, sobre la verdadera felicidad, en este corto Salmo, que ninguno de los filósofos, o que todos ellos juntos; éstos no hacen más que andarse por las ramas; Dios va certeramente al punto y dice lo esencial. (John Trapp).

Verso 1.-

“BIENAVENTURADO
el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado”.

Bienaventurado. ¡Obsérvese cómo este Libro de los Salmos empieza con una bendición, lo mismo que el famoso Sermón de nuestro Señor en el monte.
La palabra traducida como «bienaventurado» es una palabra muy expresiva. En el original es plural, y es una cuestión discutida si se trata de un adjetivo o de un sustantivo. De ahí podemos colegir la multiplicidad de las bendiciones que reposan sobre el hombre, a quien Dios ha justificado, y la perfección y grandeza de las bendiciones de que gozará.

lunes, 18 de abril de 2011

La Inmutabilidad de Dios

Por Charles Spurgeon *
  
Porque yo, el SEÑOR, no cambio;
por eso vosotros, oh hijos de Jacob,
no habéis sido consumidos.
Malaquías 3:6.-


Alguien ha dicho que "el estudio apropiado de la humanidad es el hombre". Yo no voy a oponerme a esa idea, pero creo que es igualmente cierto que el estudio apropiado de los elegidos de Dios, es el propio Dios. El estudio apropiado del cristiano es la Deidad. La ciencia más elevada, la especulación más sutil, la filosofía más poderosa que puedan jamás atraer la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la Persona, la obra, los hechos y la existencia de ese grandioso Dios, a quien el cristiano llama Padre.
En la contemplación de la Divinidad hay algo extraordinariamente beneficioso para la mente. Es un tema tan amplio que todos nuestros pensamientos se pierden en su inmensidad; tan profundo, que nuestro orgullo se ahoga en su infinitud. Nosotros podemos abarcar y enfrentar otros temas; en ellos sentimos una especie de autosatisfacción y proseguimos con nuestro camino pensando: "he aquí que yo soy sabio". Pero cuando nos aproximamos a esta ciencia de las ciencias y encontramos que nuestra plomada no puede medir su profundidad y que nuestro ojo de águila no puede ver su altura, nos alejamos pensando que el hombre vano quisiera ser sabio, pero que es como un burrito salvaje y entonces exclama solemnemente: "soy de ayer y no sé nada".
Ningún tema de contemplación tenderá a humillar la mente en mayor medida que los pensamientos de Dios.
Nos veremos a obligados a sentir: "¡Gran Dios, cuán infinito eres Tú, y nosotros somos sólo unos gusanos sin valor!".

jueves, 7 de abril de 2011

El Atributo Divino: Algo cierto acerca de Dios.


El estudio de los atributos de Dios, lejos de ser aburrido y pesado, puede ser un ejercicio espiritual dulce y absorbente para el cristiano ilustrado. Para el alma que está sedienta de Dios, nada podría haber más deleitoso.

Sólo sentarse a pensar en Dios, ¡Qué gozo es!
Tener el pensamiento;
Mencionar el Nombre;
La tierra no tiene bendición mayor.

Frederick W. Faber

 CONCEPTUALIZACIÓN.-
Antes de continuar, es necesario definir la palabra atributo”, tal como es usada en este artículo. Pues no la usamos en su sentido filosófico, ni tampoco la confinamos a su significado teológico más estricto. Con ella queremos designar todo aquello que se le pudiera atribuir de manera correcta a Dios.




“Un atributo de Dios es todo aquello que Dios haya revelado de alguna forma como verdadero con respecto a sí mismo.


Esto nos lleva a preguntamos irremediablemente por el número de los atributos divinos. Los pensadores religiosos han diferido con respecto a esto. Algunos han insistido en que hay siete, pero Faber cantaba sobre "el Dios de los mil atributos", y Carlos Wesley exclamaba: "La gloria tus atributos confiesa; gloriosos todos e incontables".

martes, 29 de marzo de 2011

La clave para la Justicia de Dios y una Relacion de Pacto con Él.

 Todo lo que Dios ha hecho por nosotros
es por una relación de pacto.

Por eso es muy importante lo que Dios ha hecho y hace por nosotros. Jesús hizo el 99,99% para que el hombre no vaya al infierno. El restante 0,01 % le corresponde al hombre, y consiste en recibir a Jesucristo con fe en lo que Él ha hecho. Es ahí cuando se completa el plan de Dios.

Cuanta gente alrededor nuestro, en nuestro barrio, en nuestra nación necesita conocer a nuestro Dios!!! Cuanta gente necesita recuperar la esperanza, que se le haga justicia en determinadas áreas de su vida… solo pensemos al respecto un momento.

Cuanta gente necesita experimentar
lo que nosotros hemos experimentado:
El Amor y el Poder de Dios.

lunes, 21 de marzo de 2011

Quitando la amargura.

Hebreos 12:15.
15 Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.


Efesios 4:31-32.
31 Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia. 32 Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.


La amargura puede estar obrando en nuestra vida, o puede que estemos baje un ataque del diablo para que la amargura entre en nuestra vida.
Si tengo presente alguna situación que me produce amargura, estoy en peligro. Porque hay, aunque sea pequeño, un dolor o una amargura que no hemos vencido. Hay personas a las que no les hemos perdonado su error, sus fallas, y ese resentimiento es la espinita de la que al tocar algo sentimos el pinchazo.
Ese dolor trabaja con el resentimiento para que entre en nosotros la amargura. Y a causa de eso somos personas que nos enojamos, insultamos, gritamos por cualquier cosa… y nos volvemos negativos.

El centro de los tiempos.

Los tiempos que vivimos.
Las señales de la pronta venida del Señor Jesucristo se están dando. Algunos dicen que terremotos hubo siempre, por ejemplo. Pero el de Japón ha sido más fuerte que el de Chile, y la Palabra no dice solamente que habrá terremotos, como algunos que tienen por costumbre decir que “terremotos hubo siempre”, sino que habrá “terremotos como nunca antes”.
Es necesario que Dios mande un terremoto fuerte a nuestro interior, que sacuda todo nuestro interior.
También habrá pestes, como señales de la pronta venida. Es necesario saber que hay una peste que es el pecado y que debemos cuidarnos de ella.
También habrá inundaciones, como señales. Necesitamos ser inundados por el Río del Espíritu Santo.

Las naciones tienen sus terremotos, sus pestes, sus inundaciones… pero en nuestro interior no es muy diferente. Por eso, te animo a vivir en la sencillez del Evangelio.

“Si hay humildad habrá obediencia,
porque la humildad nos capacita para ser obedientes”.

Características de un adorador.

Apocalipsis 4:1-11.-
1 Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas. 2 Al instante estaba yo en el Espíritu, y vi un trono colocado en el cielo, y a uno sentado en el trono. 3 Y el que estaba sentado era de aspecto semejante a una piedra de jaspe y sardio, y alrededor del trono había un arco iris, de aspecto semejante a la esmeralda. 4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y sentados en los tronos, veinticuatro ancianos vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en la cabeza. 5 Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono había siete lámparas de fuego ardiendo, que son los siete Espíritus de Dios. 6 Delante del trono había como un mar transparente semejante al cristal; y en medio del trono y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás. 7 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo ser era semejante a un becerro; el tercer ser tenía el rostro como el de un hombre, y el cuarto ser era semejante a un águila volando. 8 Y los cuatro seres vivientes, cada uno de ellos con seis alas, estaban llenos de ojos alrededor y por dentro, y día y noche no cesaban de decir: SANTO, SANTO, SANTO, es EL SEÑOR DIOS, EL TODOPODEROSO, el que era, el que es y el que ha de venir. 9 Y cada vez que los seres vivientes dan gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.


Filipenses 2:5-11.
5 Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. 8 Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10 para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. 

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