Por Pablo Bernabé González
¿Acaso tienes tú ojos de carne,
o ves como el hombre ve?
o ves como el hombre ve?
Job 10:4.-
Dios te ve, pero no te ve como los hombres ven. Dios no hará la vista gorda a quienes practican el mal ni mirará de soslayo cuando un hombre justo es perseguido, oprimido y burlado a sus espaldas. Ciertamente quienes practican tales cosas podrán pensar y jactarse en ellas, pero en su necedad no verán que su maldad ha sido descubierta, pues ante los mismos ojos de Dios han osado hacer sus abominaciones.
A menudo habrá quienes justifiquen o defiendan tales comportamientos, pero Dios no ve como ellos. Mientras su mirada es de aprobación, el Juez de toda la tierra ya les ha condenado, pues les ha visto.
En todo lugar están los ojos del SEÑOR,
observando a los malos y a los buenos.
observando a los malos y a los buenos.
Proverbios 15:3.-
No hay sabiduría en decir que Dios observa a los hombres, hay sabiduría en conocer que Dios observa a los malos y a los buenos. Dios conoce a unos y a otros, por lo que el justo hallará la sabiduría como Salomón y su corazón permanecerá confiado en Dios al cuando le sea revelado que Dios no se fatiga ni se cansa, no se duerme ni adormecerá, sino que en todo lugar y a toda hora está velando por sus hijos.
Dios ama tanto a sus hijos que sus ojos recorren permanente y diligentemente la tierra, y se posan en el corazón de los hombres.
Tal vez te preguntas si es este el gran misterio, cuál es entonces la sabiduría que halló Salomón. Sabemos que Salomón conocía que Dios mira el corazón, pues su padre David había sido ungido por rey no por como los hombres lo vieron, ni siquiera el profeta Samuel, sino por cómo Dios conocía el corazón de David. Sin embargo, Salomón halla en esto sabiduría y lo declara entre sus proverbios.
















