Bienvenidos a Hijos Obedientes

“Como hijos obedientes, no vivan conforme a los deseos que tenían antes de conocer a Dios. Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo; pues la Escritura dice: "Sean ustedes santos, porque yo soy santo".

1 Pedro 1:14-16.-


sábado, 31 de marzo de 2012

Salmo 13: ¿Hasta Cuando?


Es costumbre llamar a este Salmo «¿Hasta cuándo?». Casi diríamos que es el Salmo del gemido, por la incesante repetición del grito «¿Hasta cuándo?».

Salmo 13:1.-
¿Hasta cuándo, oh SEÑOR?
¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostro?

¿Hasta cuándo? Esta pregunta se repite no menos de cuatro veces. Corresponde al intenso deseo de liberación y a la gran angustia del corazón. Y no tiene por qué no haber algo de impaciencia mezclada con ello; ¿no es éste el retrato más fiel de nuestra propia experiencia? No es fácil prevenir y evitar que los deseos degeneren en impaciencia. La aflicción prolongada parece representar abundante corrupción; pues el oro que tiene que permanecer mucho en el fuego, es que contiene mucha escoria que ha de ser consumida; de ahí que la pregunta ¿Hasta cuándo? pueda sugerir una búsqueda profunda del corazón.

Autoridad y Poder.-

“Si hubo un momento en la historia de la iglesia profesante en que fue más necesario que nunca tener autoridad divina para la senda cristiana, y poder divino para andar en ella, ese momento es precisamente el presente”.
Son tantas las opiniones antagónicas, las voces discordantes, las escuelas opuestas, las partes contenciosas que, por todos lados, corremos peligro de perder nuestro equilibrio y de ser arrastrados quién sabe dónde. Vemos a los mejores de los hombres poniéndose en lados opuestos del mismo asunto; hombres que, hasta donde llega nuestra apreciación, parecen tener un ojo sencillo para la gloria de Cristo, y tomar la Palabra de Dios como su sola autoridad en todas las cosas.
¿Qué, pues, ha de hacer un alma sencilla? ¿Qué actitud ha de tomar uno frente a toda esta situación? ¿No habrá un puerto tranquilo y seguro donde poder anclar nuestra pequeña embarcación, lejos de las feroces olas del agitado y tempestuoso océano de las opiniones humanas? Sí, bendito sea Dios, lo hay. Y el lector puede experimentar en este mismo momento la profunda bendición de echar el ancla allí.

Salmo 12: Buenos Pensamientos en Tiempos Malos.-

Este Salmo está encabezado con el título «Al músico principal; sobre Seminit. Salmo de David», título que es idéntico al del Salmo seis, excepto que aquí se omite «Neginot». El tema será más gráfico si lo llamamos «Buenos pensamientos en tiempos malos». Se supone que fue escrito cuando Saúl perseguía a David y a los que favorecían su causa.

Salmo 12:1.-
Sálvanos, Señor, pues ya no hay
creyentes fieles;
ya no hay hombres sinceros.

Salva, oh Jehová. El Salmista ve el peligro extremo de su posición, porque para un hombre es mejor estar entre leones que entre mentirosos; siente su propia incapacidad para tratar con estos hijos de Belial, porque «el que los toque debe estar rodeado de hierro». Por tanto, se vuelve a su Ayudador del todo suficiente: el Señor. Su ayuda nunca es negada a sus siervos, y su ayuda es bastante para todas las necesidades.
Así como los navíos pequeños pueden navegar en puertos en que otros mayores, por calar más profundo, no pueden entrar, así también nuestras breves exclamaciones y cortas peticiones pueden navegar al cielo cuando nuestra alma es privada por el viento, o por los asuntos, de ejercicios de devoción más prolongados, y cuando la corriente de la gracia parece demasiado baja para que flote en ella una súplica más elaborada. C. H. S.

lunes, 26 de marzo de 2012

El Aislamiento.-

El aislamiento es una de las grandes dificultades en el momento presente, de hecho ha sido en la vida una dificultad para combinar un camino estrecho con un corazón amplio.
Hay muchísimo en todos lados que tiende a producir aislamiento. Nosotros no podemos negarlo. Los eslabones de la amistad humana parecen ser tan frágiles; tantas cosas que producen titubeo en la confianza; tantas cosas que  posiblemente no pueden ser sancionadas, que el camino se ha hecho más y más aislado. Todo esto es indiscutiblemente verdad.
Debemos tener mucho cuidado acerca de cómo nos encontramos en tal condición de cosas. Nosotros tenemos una vaga idea de lo mucho que dependemos del espíritu que nosotros llevamos en medio de las escenas y circunstancias, todos deben admitir, que es un área singularmente penosa.

viernes, 24 de febrero de 2012

El Aceite de la Unción - Segunda Parte.-

Hechos 10:38.-  cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,  y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,  porque Dios estaba con él.

Lucas 4:18.-  Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;

Isaías 49:8.-  Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;

2 Corintios 6:2.-  Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.

 
El aceite es tipo del Espíritu Santo porque se le designó divinamente en el Antiguo Testamento.  El aceite más puro se obtenía del fruto aún verde en el mes de Noviembre y se echaban en receptáculos, era de gran valor.

El Aceite de la Unción - Primera Parte.-

2 Reyes 4:6.- Cuando las vasijas estuvieron llenas,  dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.

“La unción de Dios se multiplicará en nuestra vida cuando cumplamos con el ministerio que Dios nos ha dado cuando damos a otros lo que hemos recibido.”

La Iglesia es la luz del mundo (Mateo 5:16).  Si vivimos para Cristo tenemos que brillar como luces mostrando a otros como es Cristo.

Cuando como cristiano pasas desapercibido, sin hablar de Cristo a aquellos que están a tu alrededor estás:

1.       Callando, cuando de Jesús debes de hablar.
2.      Negando la luz de Cristo.
3.      Dejando que el pecado nuble la luz de Cristo.
4.      No dando a conocer que tu eres la luz como Cristo.
5.      No comprendiendo que esa luz de Cristo puede salvar una vida de las garras del    enemigo.

sábado, 11 de febrero de 2012

Salmo 11: Cántico del Amigo Firme y Fiel.-

David, en los diferentes períodos de su vida, estuvo colocado en casi todas las situaciones en que un creyente, sea rico o pobre, puede ser colocado; en estas composiciones escritas celestialmente delinean todas las actividades de su corazón.

Para ayudarnos a recordar este Salmo tan breve, pero tan dulce, le daremos el nombre de «Cántico del Amigo Firme y Fiel». C. H. S.

Los amigos de David, o los que decían serlo, le advirtieron que huyera al país montañoso en que había nacido, y que permaneciera allí escondido durante un tiempo hasta que el rey se le mostrara más favorable. David en aquel entonces no aceptó el consejo, aunque más adelante parece haberlo seguido. Este Salmo se aplica al establecimiento de la iglesia contra las calumnias del mundo y los consejos de avenencias y componendas dados por el hombre, afirmando que la confianza ha de ser colocada en Dios, el Juez de todos. W. Wilson

Notemos de qué modo tan notable este Salmo se corresponde con la liberación de Lot cuando se hallaba en Sodoma. Este versículo, con la exhortación del ángel: «Escapa a las montañas, para que no seas consumido», y la respuesta de Lot: «No puedo escapar a las montañas, no sea que me alcance el mal, y muera» (Génesis 19:17-19). Y también: «Jehová tiene en el cielo su trono, y sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos»; con: «Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego del cielo»; y también: «Los rectos contemplarán su rostro», con: «libró al justo Lot... porque este justo, que residía entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos» (2ª Pedro 2:7, 8). Casiodoro en el Comentario sobre los Salmos de John M. Neale, de escritores primitivos y medievales.

El Gozo de Dios en Su Hijo: "Engendrado" y no "Creado".-

Para evitar confusiones y ampliar el panorama de la gloria con que se regocija Dios en su Hijo, debemos seguir avanzando.

La plenitud de la deidad, que habita corporalmente en Jesús (Colosenses 2:9), existía ya en forma personal desde antes de que el Dios hecho Hombre existiera en la tierra como un maestro judío. Esto nos remonta aún más lejos. Nos remonta al contentamiento del trino
Dios.

El Hijo, en quien Dios se deleita, es la imagen eterna, el resplandor de Dios y es Dios mismo. Pablo dice en Colosenses 1:15, 16: «Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra».

lunes, 30 de enero de 2012

Salmo 10: Oración pidiendo la caída de los impíos.-

No hay un solo Salmo que describa la mente, las costumbres, las obras, las palabras, los sentimientos y el destino del impío con tanta propiedad, plenitud y luz como este Salmo. Así que, si en algún aspecto no se ha dicho bastante todavía del impío, o si falta todavía algo en los Salmos que siguen, podemos hallar aquí una imagen y representación perfecta de la iniquidad. Este Salmo, pues, es un tipo, forma y descripción de este hombre, el cual, aunque él mismo se vea, y aun los otros le vean, como el más excelente de los hombres, más que Pedro, es detestable a los ojos de Dios; y esto es lo que impulsó a Agustín y a los que siguieron a entender este Salmo con referencia al Anticristo. Martin Lutero
  

Sal 10:1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová,
Y te escondes en el tiempo de la tribulación?

¿Por qué estás lejos, oh Jehová? La presencia de Dios es el gozo de su pueblo, pero la sospecha de su ausencia es desazonante sin medida. Por tanto, recordemos que el Señor está cerca de nosotros. El orífice no está nunca lejos de la boca del horno cuando tiene el oro en el fuego, y el Hijo de Dios siempre está andando en medio de las llamas cuando sus santos hijos son echados en ellas. C. H. S.

¿Por qué te escondes en el tiempo de la tribulación? No es la tribulación, sino el que nuestro Padre esconda su faz, lo que nos hiere en lo vivo. Si necesitamos respuesta a la pregunta «¿Por qué te escondes?» la hallaremos en el hecho de que hay una necesidad no sólo para la prueba, sino para la pesadez del corazón bajo la prueba (1 Pedro 1:6); pero, ¿cómo puede ser así si el Señor debería brillar sobre nosotros cuando nos está afligiendo?

La Fidelidad de Dios.-

“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel”
Deuteronomio 7:9.

La infidelidad es uno de los pecados más predominantes de estos días malos. En el mundo de los negocios, salvo excepciones cada vez más raras, los hombres no se sienten ligados ya a la palabra empeñada. En la esfera social, la infidelidad conyugal abunda por todos lados; los sagrados lazos del matrimonio son quebrantados con la misma facilidad con que se desecha una prenda vieja. En el reino eclesiástico, miles que prometieron solemnemente predicar la verdad, la atacan y niegan sin escrúpulo alguno. Ningún lector o escritor puede pretender ser inmune a este terrible pecado; ¡de cuántas maneras diferentes hemos sido infieles a Cristo y a la luz y privilegios que Dios nos ha confiado!

Esta cualidad es esencial a su ser, sin ella no sería Dios. Para Dios, ser infiel sería obrar en contra de su naturaleza, lo cual es imposible.

Salmo 9: Acción de Gracias por la Justicia de Dios.-

Te alabaré, oh Jehovah, con todo mi corazón;
contaré todas tus maravillas.

Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón. A veces es necesaria toda nuestra decisión para hacer frente a los dientes de sus enemigos, afirmando que, por más que los demás callen, nosotros bendeciremos su nombre; aquí, sin embargo, el derrumbamiento del enemigo se ve como total y el cántico fluye con la sagrada plenitud del deleite. Nuestro deber es alabar al Señor; ejerzamos este privilegio. Con todo mi corazón. La mitad del corazón no es el corazón. C. H. S.

Las medias tintas, el desánimo y el desprecio de la gracia divina van de la mano. E. W. Hengstenberg

Contaré todas tus maravillas. La gratitud por un acto de misericordia refresca la memoria de millares de ellos. Un eslabón de plata en la cadena arrastra una larga serie de recuerdos tiernos. Aquí hay una obra eterna para nosotros, porque no puede haber fin a la manifestación de todos sus actos de amor. C. H. S.

Cuando hemos recibido algún bien especial del Señor, es bueno que, según la oportunidad que tengamos, lo contemos a otros. Cuando la mujer que había perdido una de sus diez monedas de plata y la halló, reunió a sus vecinas y amigas y les dijo: «Regocijaos conmigo, porque he hallado la moneda que había perdido.»

¿Quién conoce tantas de las obras maravillosas de Dios como su propio pueblo? Si ellos callan, ¿cómo podemos esperar que el mundo vea lo que Él ha hecho? No nos avergoncemos de glorificar a Dios contando lo que conocemos y sabemos que El ha hecho; busquemos la oportunidad de poner claramente estos hechos en evidencia; deleitémonos en hallar la oportunidad de contar, de nuestra propia experiencia, lo que ha de redundar en su alabanza; y a los que honran a Dios, Dios, a su vez, los honrará; si estamos dispuestos a contar sus hechos, El nos dará en abundancia de qué hablar. P. B. Power en «Yo quiero» en los Salmos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El Gozo de Dios en Su Hijo: La Plenitud de la Deidad Habita un Cuerpo.-

Con el fin de evitar un error en nuestra comprensión del amor de Dios que pueda resultar perjudicial, tenemos que seguir avanzando y demostrar que en el Hijo de Dios habita la plenitud de la deidad.

Cualquier persona podría estar de acuerdo con la afirmación de que Dios se deleita en su Hijo y no obstante cometer, luego, el error de creer que el Hijo es sólo un hombre extraordinariamente santo a quien el Padre adoptó porque se complacía mucho en él. La iglesia desde épocas tempranas ha sabido distinguir la verdadera fe bíblica de las otras formas de enseñanzas derivadas del “adopcionismo”, como sucedió en el siglo II.

Colosenses 2.9 nos provee otro ángulo desde donde mirar la cosa: «Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo». El Hijo de Dios no es meramente un hombre fiel y santo. Él tiene la plenitud de la deidad. Dios no buscó un hombre santo que pudiera convertirse en un ser divino, si se lo dotaba de deidad. Más bien, «el Verbo se hizo hombre» mediante el acto de la encarnación (Juan 1.14). Dios busco una mujer fiel y humilde, y a través del nacimiento virginal, unió la plenitud de su deidad con un niño que él mismo engendró. «-¿Cómo podrá suceder esto -le preguntó María al ángel-, puesto que soy virgen? -El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios» (Lucas 1.34-5).

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Gozo de Dios en Su Hijo: Fervor Inimaginable.-

Es imposible exagerar la grandeza del afecto paternal que Dios tiene hacia su Hijo unigénito. Podemos observar este afecto ilimitado detrás de la lógica de Romanos 8.32 que expresa: «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?». El punto clave de este precioso versículo es que si Dios estuvo dispuesto a hacer la cosa más difícil de todas por nosotros (entregar a su Hijo amado al sufrimiento y a la muerte), con seguridad aquello que también parece arduo (derramar sobre los cristianos todas las bendiciones que pudieran existir en el cielo) no es en realidad tan difícil para Dios.
Lo que da sentido a este versículo es la inmensidad del afecto que Dios siente hacia el Hijo. La presunción de Pablo es que el «no escatimar a su propio Hijo» fue lo más inimaginablemente difícil que Dios tuvo que hacer." Jesús es, como Pablo lo describe con sencillez en Colosenses 1.13, «su amado Hijo».

El Gozo de Dios en Su Hijo: Intimidad Infinita.-

Ninguna otra relación se parece a ésta. Es absolutamente única. Los sentimientos que el Padre tiene hacia el Hijo son únicos de una manera absoluta. El es el «Hijo unigénito del Padre» (Juan 1.14,18; 3.16,18; 1 Juan 4.9).


El Hijo existe por generación eterna y los otros «hijos» existen por adopción. «Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo ... para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como híios.» (Gálatas 4.4-5).

El único modo de obtener el derecho a ser hechos «hijos de Dios» era recibiendo a Jesús como el Hijo. A menudo Jesús se refirió a Dios como «mi Padre» y «el Padre», pero nunca se refirió a él como «nuestro Padre» a excepción del momento en el que enseña a sus discípulos a orar (Mateo 6.9). Una vez usó la extraordinaria expresión «mi Padre y vuestro Padre, mi Dios y vuestro Dios» (Juan 20.17). La relación que tenían el Padre y el Hijo era totalmente única.

Su comunión e intimidad son incomparables. «Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo» (Mateo 11.27). «A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es DiOS y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer» (Juan 1.18). Jesús hablaba acerca de su Padre con tal ternura y mostrando una intimidad tan sin precedentes que sus enemigos lo perseguían para matarlo porque «incluso llamaba a Dios su propio Padre, con lo que él mismo se hacía igual a Dios» (Juan 5.18).

lunes, 26 de diciembre de 2011

Salmo 8: Majestad de Dios y dignidad del hombre.-

Podemos titular este Salmo el Salmo del astrónomo.

Oh Jehovah, Señor nuestro,
¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Has puesto tu gloria sobre los cielos.

¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos. Incapaz de expresar la gloria de Dios, el Salmista profiere una exclamación: ¡Oh Jehová, Señor nuestro! La estructura sólida del universo se apoya sobre su brazo eterno.

El está presente universalmente, y por todas partes su nombre es excelente.

Desciende, si quieres, a las mayores profundidades del océano, donde duerme el agua imperturbable, y la misma arena, inmóvil en quietud perenne, proclama que el Señor está allí, revelando su excelencia en el palacio silencioso del mar. Pide prestadas las alas de la mañana y recorre los confines más distantes del mar, y Dios está allí. Sube a los más altos cielos, o lánzate al infierno más profundo, y Dios es en uno y Otro, cantado en un cántico eterno o justificado en una venganza terrible. Por todas partes y en todo lugar, Dios reside y es manifestado en su obra.
Apenas podemos hallar palabras más apropiadas que las de Nehemías: «Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran» (Nehemías 9:6).
Volviendo al texto, nos lleva a observar que este Salmo es dirigido a Dios, porque nadie sino el Señor mismo puede plenamente conocer su propia gloria. C. H. S.

El Poder de Dios.-

“Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza” (Sal. 62:11).

El poder de Dios es la facultad y la virtud por la cual puede hacer que se cumpla todo aquello que agrada, todo lo que le dicta su sabiduría infinita, todo lo que la pureza infinita de su voluntad determina.
A menos que creamos que es, no sólo omnisciente, sino también omnipotente, no podemos tener un concepto correcto de Dios. El que no puede hacer todo lo que quiere y no puede llevar a cabo todo lo que se propone, no puede ser Dios.
El tiene, no solo la voluntad para resolver aquello que le parece bueno, sino también el poder para llevarlo a cabo.
Así como la santidad es la hermosura de todos los atributos de Dios, su poder es el que da vida y acción a todas las perfecciones de la naturaleza Divina.
¡Qué vanos serían los consejos eternos si el poder no interviniera para cumplirlos! Sin el poder, su misericordia no sería sino una debilidad humana, sus promesas un sonido vacío, sus amenazas alarmas infundadas.

Salmo 7: Oración del Justo Calumniado.-

El título es «Shigaion de David». Por lo que podemos colegir de las observaciones de los entendidos y de una comparación de este Salmo con el otro único Shigaion de la Palabra de Dios (Habacuc 3), este título parece indicar «Cánticos variables», con los que se asocia la idea de solaz y de placer.
Parece probable que Cus el benjaminita había acusado a David ante Saúl de una conspiración traicionera contra la autoridad real. Esto puede entenderse como el «Cántico del santo calumniado». Aun esta penosa aflicción es ocasión para un Salmo.


Oh SEÑOR, Dios mío, en ti me refugio;
sálvame de todos los que me persiguen,
y líbrame,

Jehová, Dios mío, en Ti he confiado. El caso se inicia aquí con una confesión de confianza en Dios. Sea cual sea la premura de nuestra condición, nunca debemos olvidar el retener nuestra confianza en Dios. «Oh Señor. Dios mío» -mío por un pacto especial, sellado por la sangre de Jesús, y ratificado en mi propia alma por un sentimiento de unión a Ti- en Ti, y en Ti solamente, he puesto mi confianza ahora en mi penosa aflicción. Yo tiemblo, pero la roca no se mueve. Nunca está bien desconfiar de Dios, y nunca es en vano el confiar en El. C. H. S.

La Santidad de Dios.-

“¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? Porque tú sólo eres santo” (Apoc. 15:4).

Sólo El es infinita, independientemente e inmutablemente santo. Con frecuencia Dios es llamado “El Santo” en la Escritura; y lo es porque en él se halla la suma de todas las excelencias morales.
Es pureza absoluta, sin la más leve sombra de pecado. “Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas” (1 Juan. 1:5).
La santidad es la misma excelencia de la naturaleza divina: el gran Dios es “magnífico en santidad” (Exodo 15:11). Por eso leemos: “muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (Habacuc 1:13).

De la misma manera que el poder de Dios es lo opuesto a debilidad natural de la criatura, y su sabiduría contrasta completamente con el menor defecto de entendimiento, su santidad es la antítesis de todo defecto o imperfección moral.

En la antigüedad, Dios instituyó algunos “que cantasen a Jehová y alabasen en la hermosura de su santidad”. (2 Crónicas. 20:21).

El poder es la mano y el brazo de Dios, la omnisciencia sus ojos, la misericordia su entraña, la eternidad su duración, pero “la santidad es su hermosura”.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Salmo 6: Oración pidiendo misericordia en la prueba.-

Este salmo es llamado comúnmente el primero de los «Salmos penitenciales», y ciertamente su lenguaje corresponde a los labios de un penitente, porque expresa a la vez la pena (vers. 3, 6, 7), la humillación (vers. 2, 4) y el aborrecimiento del pecado (vers. 8), que son las marcas infalibles del espíritu contrito que se vuelve a Dios.

SEÑOR, no me reprendas en Tu ira,
Ni me castigues en Tu furor.

Jehová, no me reprendas en tu enojo. El Salmista se da cuenta de que merece ser reprendido, y no pide que la reprensión sea suprimida totalmente, porque podría perder una bendición escondida, sino: «Señor, no me reprendas en tu enojo.» Si Tú me recuerdas mi pecado, está bien; pero, ¡oh!, no me lo recuerdes cuando estés enojado contra mi, para que el corazón de tu siervo no desmaye. Así dice Jeremías: «Oh Señor, corrígeme, pero con moderación; no en tu ira, para que no me destruyas.» C. H. S.


Ten piedad de mí, SEÑOR,
porque estoy sin fuerza;
Sáname, SEÑOR, porque mis huesos
se estremecen.

domingo, 11 de diciembre de 2011

La Santa Trinidad

Dios de nuestros padres, entronizado en la luz, que vigorosa y musical es nuestra lengua. Sin embargo, cuando tratamos de hablar de tus maravillas, qué pobres parecen nuestras palabras, y qué poco melodioso nuestro discurso. Cuando consideramos el temible misterio de tu Divinidad Una y Trina, nos tenemos que poner la mano sobre la boca. Ante esa zarza ardiente, no te pedimos comprender, sino sólo que te podamos adorar como corresponde a ti, Dios único en tres Personas. Amén.

Meditar en las tres Personas de la Divinidad es caminar con el pensamiento a través del jardín oriental del Edén y pisar suelo santo. Nuestro esfuerzo más sincero por captar el incomprensible misterio de la Trinidad está condenado a permanecer inútil para siempre, y sólo por la reverencia más profunda se puede salvar de convertirse en una verdadera presunción.
Algunas personas que rechazan todo cuanto son incapaces de explicar han negado que Dios sea una Trinidad. Sujetando al Altísimo a su frío escrutinio, hecho al ras de tierra, llegan a la conclusión de que es imposible que Él pueda ser a la vez Uno y Tres. Se olvidan que toda la vida de ellos mismos se encuentra envuelta en el misterio. No tienen en cuenta de que cualquier explicación real, hasta del fenómeno más sencillo de la naturaleza, permanece escondida en la oscuridad, y es tan imposible de explicar como el misterio de la Divinidad.
Todo hombre vive por la fe, tanto el incrédulo como el santo; el uno por la fe en las leyes naturales, y el otro por la fe en Dios. Todo hombre acepta constantemente sin comprender, a lo largo de su vida entera. Es posible callar al sabio más ilustre con una sencilla pregunta: "¿Qué?".
La respuesta a esa pregunta yace para siempre en el abismo de lo desconocido, más allá de la capacidad de descubrimiento de todo hombre.
"Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar", pero el hombre mortal, nunca jamás.

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